En una reciente sentencia (número 387/2024, de 26 de septiembre y ponente Dña. Luisa María Hernán-Pérez Merino), la Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a una clínica veterinaria y a un veterinario a indemnizar a una clienta con 1.838,79 euros más intereses, debido a la falta de un consentimiento informado adecuado. Este caso, que guarda similitudes con la normativa de los derechos del paciente humano, pone de manifiesto la necesidad de mejorar los procedimientos de información en la medicina veterinaria.
El caso se centra en una perra Yorkshire llamada Sasha, que fue sometida a una mastectomía para extirpar un tumor mamario. La dueña, siguiendo las recomendaciones de la clínica, aceptó la operación y firmó un consentimiento en el que se indicaba que había sido informado verbalmente de los riesgos. Sin embargo, tras la operación Sasha falleció horas después.
El vínculo afectivo de 10 años entre la dueña y Sasha hizo que la pérdida fuera devastadora, pero el trauma fue aún mayor al descubrir que no había sido completamente informada de los riesgos que implicaba la operación. Este es un problema común, ya que muchos dueños de mascotas no reciben información suficiente sobre los riesgos y alternativas de las intervenciones veterinarias.
La sentencia y la falta de consentimiento informado
Tras varios años de litigio, la Audiencia Provincial concluyó que no se proporcionó un consentimiento informado en los términos exigidos por la normativa, estableciendo un paralelismo con los derechos de los pacientes humanos. Aunque la primera instancia absolvió a la clínica y al veterinario, la Audiencia revocó esta decisión subrayando que la falta de consentimiento informado generó una responsabilidad a lo que debía ser indemnizada.
La sentencia refleja la necesidad de que los consentimientos informados en la medicina veterinaria sean más detallados y escritos. En la mayoría de los casos, la información se transmite verbalmente, lo que puede ser insuficiente, especialmente cuando los propietarios están bajo estrés emocional. El fallo destaca que, al igual que en la medicina humana, el consentimiento debe ser claro y completo, permitiendo a los dueños tomar decisiones bien fundamentadas.
Reflexiones sobre la práctica veterinaria
Este caso abre la puerta a una reflexión más amplia sobre la necesidad de una normativa específica que regule los derechos de los tutores de animales en relación con los procedimientos médicos.
La sentencia es un hito en la jurisprudencia relacionada con los derechos de los animales y sus tutores. Aunque no se pudo demostrar negligencia en la intervención o en los cuidados posteriores, el hecho de no haber otorgado un consentimiento informado adecuado fue suficiente para establecer la responsabilidad de la clínica y del veterinario, marcando un precedente importante en la defensa de los derechos de los animales y sus tutores.
Conclusión
Este fallo subraya la importancia del consentimiento informado en la práctica veterinaria. No solo como un requisito formal, sino como una herramienta que permite a los dueños de mascotas tomar decisiones bien fundamentadas sobre la salud de sus animales. La sentencia marca un paso adelante en el reconocimiento de los derechos de los tutores de animales y en la necesidad de regularlos de manera más estricta, tal como sucede en la medicina humana.
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